Caer al vacío.

chaos

4:00 am, el mundo a poca luz.

I

Me observé en el espejo, me sorprendió la mirada que me regresó aquel reflejo desde el centro de mis pupilas, inerte, fría y vacía.

Mi piel semidesnuda, humana, acompañaba la escena. Estaba marcada, por cinco cicatrices, lejanas una de otra, (siendo la de los nudillos mi favorita) y cientos de lunares.

Al verme ahí, siendo carne, siendo poco más que la cobertura de mis órganos, siendo un pedazo de tiempo relativo, siendo un ser que habita este mundo a veces sin saber por qué, me derrumbé al descubrirme víctima de una tediosa y devastadora rutina, más mortal que cualquiera de mis vicios ( y vaya que podía enumerar varios, uno peor que el anterior).

Con un gesto provocador reté a mi reflejo,

-Sorpréndeme, quiero explorar mi límite- , le dije, sin más.

De pronto, sin muchas expectativas de por medio, para ser honesto, al fin una respuesta me invadió el cerebro, me abrazó los sesos, revolucionándome la cabeza entera…

Sí, tenía ganas de caer, otra vez, directo al vacío.


 

Me señalaron toda mi vida, con la etiqueta de “inestable”, y les pregunto ahora, ¿es que nunca han anhelado con sus entrañas perderse en sí mismos, atreverse a conocer su oscuridad? Yo sí, a menudo.

Si eso es inestabilidad, soy la definición perfecta.

Camino por la cuerda floja, perteneciendo a los contrapesos, al destino azaroso, me marcho cuando lo necesito, para continuar siendo el rezagado de la multitud.


 

II

Comencé a embriagarme de la ilusión de poder correr hasta que los pies no me lo permitieran más, sin ruta o trazos definidos, ya no los toleraría.

Puedo entregarle todo el peso a mis pasos, o quizá suspenderlos en el aire, ya lo decidiré después.

Impulsos, impulsos, impulsos…

Me voy a plantar de frente a la velocidad, abandono el punto de equilibrio y ya no paro.

Me he envuelto en todo, en mis carencias, en lo que alcancé a capturar dentro de mis puños y poco más.

Estoy en la orilla de mi abismo, miro hacia abajo y no puedo distinguir nada claro en el mar de mi mente. Me encanta.

Me sumergí, nadé en la nada.

Sonreí, extraviado.

Y perdiéndolo todo, me volveré a encontrar.

¿Que si saldré de ahí? Sí, pero no hoy, no mañana.

Estoy fuera de órbita, al borde de la locura,

cuando descubra mis propias alas, no sé cuál será el nuevo relato.

Pero hoy, caí en mí, en mi caos personal.

Soy tormenta.

Soy el desenfreno de un alma rota,

gozando de su propio corto circuito.


 

Alejandra Cárcamo

@ale_clz

Imagen: Pinterest

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s