Agonizantes.

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Despiertas por la mañana y, tras el ritual base de siempre, sales rumbo al trabajo o la escuela, llegas, empiezas a hacer lo que te corresponde, sobrevives, al terminar los deberes quizá le dediques una hora a un hobbie, el tiempo se detiene durante el transcurso a casa, ves televisión, tomas algo directo del refrigerador y después, si el insomnio no consume tu cerebro a base de improvisadas preocupaciones, dormirás.

En unas horas más será nuevamente de día y todo volverá a empezar, eres el personaje que se casó con la rutina…

¿Podrías soportarlo? ¿Por cuánto más?

¿Cuándo fue que dejamos de encarnar los sueños?

¿Por qué dejamos de tomar decisiones nuevas?

¿Quieres saber?

La verdad es simple: estamos enfermos de conformismo.


Cuando la bacteria entró a nuestro organismo, se propagó sin control.

La dejamos crecer porque a simple vista parecía inocente, no más complicada que la gripe, y tras su efecto empezamos a postergar algunos planes, tal vez un viaje o un curso y después continuamos con todo lo demás que nos recordaba que estábamos realmente vivos.

Y es que si hay algo más mortal que la afamada “friend zone” es la zona de confort. Sí, aquella silenciosa desgraciada. Estéril, insípida, sin dimensión.

Vámonos lejos, rumbo a lo que nos prohibieron años atrás…

¿Tienes miedo de dejarlo todo? Yo también. ¿Quién podría asegurar que no se inmuta emocionalmente al cambio? Reaccionar a ello es el inicio de nuestra cura.

Conformarse es empezar a morir en una condición agonizante y sin sentido.

Equivócate, qué mas da. Aún es temporada de decidir, crear, destruir y empezar a morir por algo que valga no sólo la pena, sino nuestra plena existencia.

Quizá el camino de cada quién no transite los mismos escenarios, pero sin duda volveremos un día al origen de éste, con nuestra propia historia entre las manos y el momento en el que decidimos hacerla nuestra.

Sin duda habremos evolucionado desde las entrañas…

Se acabó el exceso de equipaje, la maleta al fin está hecha.

Si nos preguntan que a dónde fuimos, les diremos que dejamos las recetas, y fuimos a beber buenas dosis de vida.

Curamos con la locura.


Alejandra Cárcamo @ale_clz

Imagen: pinterest

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