Fuera de centro

Sonó el teléfono que le regaló la abuela. Sin ánimo alguno, Minerva caminó hacia él.

¿Quién podría ser? Ya nadie llamaba a la casa ni la venía a visitar. La época donde gente distinguida se reunía con ella a conversar y a beber champaña había muerto tiempo atrás, esfumándose junto al invierno.

La soledad reinaba el hogar. Atrapada en cuatro paredes, Minerva perdía la paciencia: el abandono le carcomía el corazón.

-¿Bueno?- respondió Minerva con un tinte de desidia.

-Hola Minerva. ¿Cómo has estado?- le respondió la voz del otro lado de la línea.

A Minerva le hervía la sangre y la cabeza le dio vueltas.Reconoció esa maldita voz, y con ella le regresó tanto dolor, tantos recuerdos; las migajas de una esperanza moribunda revoloteaban como polillas. Tuvo que tomar coraje para poder contestar.

-Eres tú. ¿Por qué me dejaste?-reclamó.

 -¿De qué hablas?- Dijo la voz sin ninguna pizca de sorpresa.

-Sabes bien de lo que hablo. Te he esperado todo el tiempo sin obtener  respuesta. Los días son eternos, siempre uno más que el anterior. No vengas a decirme que no te fuiste, ni actúes como si no supieras el mal que me haces. ¿Alguna vez te has puesto en mis zapatos? ¡Tengo miedo!- Gritó Minerva desconsolada.

 -Minerva, yo nunca te dejé. Siempre estoy contigo, de una manera u otra. No te dejé en el pasado y no te voy a dejar ahora. -Le respondió la voz.

-¡Te necesito!- Los ojos de Minerva se llenaban de agua y la rabia la ahogaba por dentro, era un verdadero maremoto.

-Confía en mi, nunca me voy a ir. Tú eres mía, siempre.-Proclamó la voz antes de perderse entre el tono infinito de la línea.

A Minerva le dolía el corazón y le temblaba el alma, pero no tenía otra alternativa. Tenía que confiar en que volverían pronto por ella… Tal vez mañana sí.

Después de colgar se dirigió lentamente hacia su habitación, mientras el teléfono permaneció sobre la mesa, desconectado, tal y como siempre lo ha estado…

“Ella es mía. Desprenderse de mi es un acto que nunca va a cometer, porque aunque yo estoy despierta, Minerva aún no lo sabe.”susurró su esquizofrenia.


Alejandra Cárcamo  @ale_clz

Imagen: Pinterest

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4 comentarios

  1. Maricela López

    Muy de suspenso

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  2. Aww leer esto me vino muchos recuerdos! La versión literaria es genial!

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    1. Gracias Bren. Me gusta leerte también. 🙂 Te mando un abrazo.

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      1. Te mando muchos abrazos! Gracias por leerme 🙂

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