La vida viene…y vino.

 

El año se dejó caer de golpe, y un golpe es lo que escuché en la puerta.

Al girar la llave para matar el misterio, ahí estaba él. Violento e insolente, impulsivo y un poco infantil: 2016.


-Entra, al fin que sólo estás de paso-, le dije.

No lo dudó y al entrar encontró un banco donde sentarse confianzudamente. Así, sin protocolo ni etiqueta. Y una etiqueta es lo que yo quería leer: una que hablara de un buen vino.

Porque sí, era hora del vino (esa hora es cualquiera).


2016 me ayudó a descorchar, me sabía debilucha porque vio cómo abandoné el gimnasio en varias ocasiones.

Poco a poco, el aroma frutal de la bebida invadió la habitación. Tomé las copas y las rellené más allá de la mitad.

“Clinc”


Con el primer enjuague en la boca, llegó el primer recuerdo.

-Luces, ¿recuerdas todas?- dijo el año.

-Ahora que lo mencionas, sí. Creo que eres un pirómano. Empezaste con fuegos artificiales, luego me los cambiaste por luz de calles distintas, fuego de todas las velas que encendí y varios soles matutinos. Siempre algo para incendiarse, de una u otra manera.- contesté. -¿Acabarás el viaje igual?

-Despedidas- dijo 2016, evitando responder a mi pregunta y poniendo otro tópico en la mesa.

Sorbí mas vino para poderle responder.

-Por tu complot junto al Universo- le dije burlona. -Bastantes despedidas, más de las que imaginé jamás. Gente, objetos, espacios…prejuicios. A veces me llevaste sin preguntar si  quería despedirme-

Otro sorbo a conciencia juega en nuestra lengua.

-No era negociable. ¿Qué me dices de los espacios en blanco?- preguntó.

-Aterradores para alguien que quiere ver todo relleno de letras, de mensajes precisos. Pero agarré la pluma y volví a empezar. Arranqué algunas hojas y a otras no puedo dejarlas de leer. A veces yo quería hacer historias y tú las cambiabas. Eres el corrector de estilo más cabrón que nadie podría encontrar.- me aventuré a plantear.

2016 rió, creo que erróneamente lo creyó un cumplido.


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A cada trago, un instante más tomaba forma.

Los sabores cambiaban y con ellos los temas.

A más vino, más vida.

A más vida, más vino.

Las horas transcurrieron sigilosas, como si no quisieran interrumpirnos.2016 y yo seguimos bebiendo y recordando.

Sé que falta poco para que se marche de aquí, pero hoy sigue siendo mi invitado. A veces nuestros encuentros son amargos, otras veces son dulces. Por momentos son ácidos pero siempre tienen mucho qué decir. Este es un año que parece, se siente y se vive como el elixir de uvas.


2016 nos emborrachó a todos. Va, viene… y vino. Mucho vino.


Ale Cárcamo @ale_clz

Imagen: Pinterest

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1 comentario

  1. Maricela López

    Muy precioso.

    Me gusta

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