Nunca un tulipán

Puse tulipanes debajo de la almohada y le prendí fuego a la casa. Corrí tan rápido como me lo permitieron mis piernas y en mi corazón sabía que nada volvería a ser igual.

La vida contigo era así, un incendio.


Rosas en los cumpleaños. Gardenias en aniversarios. Alcatraces en la enfermedad.

Por años las flores estuvieron presentes en esas cuatro paredes, siempre más que tú. Cada vez intenté buscarte en ellas para pensar que estabas ahí conmigo, oculto en un aroma o un color, aunque siempre me carcomía el silencio.


Un día llegaron los tulipanes. No era una fecha especial para recibirlos, pero se convertiría en una imposible de borrar:

“Ni que fuera para tanto. Esas cosas pasan y ella me sedujo primero.”, dijiste.

Esta vez tu presencia llenó los silencios que tanto ignoré y que marchitaron mi esperanza. Los tulipanes se secaron poco a poco y en memoria de lo que prometiste un día, los dejé en tu lado vacío de la cama.

 


 

Alejandra Cárcamo  @ale_clz

Ilustración: Clare Owen

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s