Asesino en primavera

Con la llegada de la primavera él siempre estuvo al acecho; a lo lejos se le podía distinguir con una mirada desorbitada y su peligrosa naturaleza a cuestas. Ella lo sabía y una angustia silenciosa la invadía mientras intentaba pasar desapercibida entre las sombras, aunque inevitablemente seguía vestida de vulnerabilidad.

En tan sólo un par de días, el instinto criminal del ser de gruesa coraza lo hizo avanzar empoderado hasta la inaudible víctima, quien al verse acorralada sólo esperó un milagro para salvar su vida.

Al contemplarla de frente, ningún otro pensamiento le recorría la mente mas que arrancarle la paz porque, sin exagerar, sentía que había nacido para destruirla y no habría otro momento mejor para hacerlo. Se le abalanzó con furia desmedida, excitado por el hambre filosa que le provocaba su existencia.

Una, dos, tres mordidas letales. Le rasgó la piel dejando ver un líquido verdusco escurriéndole de las entrañas. Y a pesar de que había algunos testigos en el lugar, nadie pudo detener al sanguinario asesino.

Horas después, todo acabó.

Él se marchó sin borrar el rastro mientras que aquella alma incompleta yacía en el rincón. No había nada más que ausencias.

Sin piedad, el caracol se había devorado a la planta del jardín.

 


Alejandra Cárcamo  @ale_clz

Imagen: Pinterest

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2 comentarios

  1. Qué bueno tu relato.

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    1. Es un placer que te haya gustado. ¡Gracias por leer!

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